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Historia



Así nació OFERGUS

Esta idea nació en nosotros al ver que en México no hay suficiente cultura canina, que la gente compra perros sin tener conocimientos sobre la raza que ha adquirido y sin verdaderas intenciones de brindarle a su mascota el espacio, el tiempo, la alimentación adecuadas y el adiestramiento óptimo para poder convivir con la familia; ya que difícilmente asumen que poseer un canino es una responsabilidad que habrá de perdurar entre 13 y 15 años, aproximadamente.

Así, debido en gran medida a esa falta de información, hay perros viviendo en azoteas, amarrados, enjaulados, abandonados en la calle, enfermos, atropellados, hambrientos, sedientos y apareándose sin control. Entonces comprendimos que lo que faltaba era educación para el perro, pero también para el propietario.

De este modo, aunque inicialmente nos enfocamos en adiestrar perros para competencias oficiales en Obediencia Básica y Avanzada, Guardia y Protección, es decir, únicamente disciplinas deportivas, más tarde comenzamos a tomar en cuenta los conceptos del hogar y la calle. Decidimos incluir en nuestro trabajo cursos a domicilio o en pensión, corrección de malos hábitos, seminarios de concientización, responsabilidad, etología y psicología canina, alimentación y salud, para lo cual nos preparamos arduamente, entramos en contacto con médicos veterinarios y otros especialistas, tras lo cual hemos obtenido resultados satisfactorios.


El Club

Entonces, en julio de 1999, surgió la idea de crear un Club de Adiestramiento Canino en plena calle, sobre el camellón de la Av. Eduardo Molina, destinado a todas aquellas personas que se preocupan por la educación, el bienestar y la salud de sus mascotas, así como también por la seguridad personal y familiar.

De este modo nos reunimos con el fin de educar, convivir, corregir los malos hábitos de nuestros animales de compañía tanto dentro como fuera del hogar, y también con la intención de que los propietarios puedan divertirse mientras lo hacen; todo ello en fin de semana, pues sabemos que, por sus compromisos laborales, muchos propietarios no cuentan con el tiempo necesario entre semana.

A lo largo de catorce años –también gracias al apoyo de recuperación de espacios y jardines por parte de las autoridades delegacionales­, quienes nos asignaron oficialmente las instalaciones necesarias– hemos logrado continuar con nuestra labor, consolidándonos como un club donde ha circulado, y siguen haciéndolo, una enorme cantidad de mascotas de todas las razas, así como también criollos.

De esta manera, hemos construido un espacio de recreo y educación donde se reúnen adultos mayores, adolescentes, personas con capacidades diferentes, niños y familias completas, todo ello en torno del amor que sienten por sus animales de compañía.